Con S de serpiente

 

Según Macrobio, el Oráculo de Colofón identificaba a la serpiente con Hades y el invierno.

 Robert Graves – Los Mitos Griegos I, 2-2

 

La serpiente

  • El primer animal que se nombra en el Génesis y el último mencionado en el Apocalipsis, la serpiente, «más astuta que cualquiera de los animales del campo».
  • Engaña a Eva: «el día en que comáis de el árbol serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal».
  • «Porque antes de Eva fue Lilith», se lee en un texto hebreo (…) Lilith era una serpiente…»; tras tentar y engañar a Eva para vengarse, -dicen Borges y otros antes que él-, se convierte en un espíritu nocturno. Antes de los hebreos, los sumerios llamaban lilitu a un demonio femenino, espíritu del viento.
  • Y vecina de Lilith, Lillake o Lillaku, aparece en la tabilla sumeria del 2000 adC, encontrada en Ur, que contiene el poema Gilgamesh y el Sauce: la serpiente «sin el menor encanto» ha construido su nido al pie del árbol-huluppu (dicen que un sauce) que la diosa Inanna rescató de la ferocidad del viento sur y ha plantado en su jardín. Gilgamesh empuña su hacha para desalojarla.
  • «Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua. Una serpiente olfateó la fragancia de la planta; salió del agua y arrebató la planta. -Precisamente la planta que devuelve la juventud, ‘por la que un hombre puede recobrar el aliento de la vida’ – Al retirarse, mudó la piel. A esto, Gilgamesh se sienta y llora, las lágrimas se deslizan por su cara…»
  • Antes, en los mitos sumerios es Ushumgal, “gran serpiente-dragón” y un epíteto de Enki, el dios de la sabiduría, el conocimiento y las artes.
  • En Egipto es Mehen, ‘la que se enrosca’, la serpiente enrollada de la que Ra crea el mundo, y es Aapep/Apofis, la serpiente/caos que ataca la nave de Ra y tiñe el cielo de rojo con su sangre al amanecer; y Uadyet, la señora del cielo que amamanta a Horus polluelo. Y ciñe las cabezas regias como uraeus, Reina del Cielo y Reina de los Vientos; y es Nejbet de los nacimientos y la muerte en batalla, y Renenutet, a la que se dedica la primera gota de agua, de vino, cerveza, el pan…Y Meretsegar, la diosa cobra vigilante de la justicia y la medicina.
  • Está en las manos, alrededor de la cintura de la Señora de las Serpientes; en los brazos, en los hombros, sobre el corpiño de la Dama del Laberinto cretense.
  • Es Ofión, el viento nacido de la danza solitaria de Eurínome, la diosa única del amplio gobierno, sobre las olas del océano que acaba de separar del Caos. De ellos surge el Huevo Universal, del que eclosiona todo lo que existe: «el sol, la luna, los planetas, las estrellas, la tierra con sus montañas y ríos, los árboles, hierbas y las criaturas vivientes…» Y de los dientes de Ofión, los pueblos pelasgos.
  • Y es Pitón, o quizá su madre… «Apolo, ignorante, sigue el consejo. Descubre el lugar que será Delfos y su ‘fuente de hermosas aguas’, rodeada por las espirales de una inmensa dragona, que mata ‘a cualquiera que la encuentre’. Será en cambio Apolo quien la matará y la dejará pudriéndose al sol».
  • En los bosques de Hilea, una mujer-serpiente es la madre, por Heracles, de todos los escitas de poderosos arcos.
  • Y Lamia es la diosa serpiente libia, madre de las sibilas.
  • Símbolo del comercio, se enrosca en el caduceo de Hermes; sanadora de males, la serpiente envuelve la vara de Asclepio y la copa de Higiea, que aún vemos en los rótulos y envoltorios de la farmacia y en los emblemas de la medicina.
  • Y rodea y es la vara de Moisés que forma nubes de mosquitos y hace caer granizo y volar langostas y convierte las aguas en sangre o las separa en dos en el Mar Rojo, o las hace brotar en fuente de la roca de Horeb. Como Ne-Esthan, su estandarte de serpiente de bronce, curaba al pueblo acosado en el desierto de la mordedura de las serpientes ardientes, con sólo mirarla…
  • Como Jörmundgander, ‘poderoso bastón’, es la serpiente de Midgard, hijo de Loki y Angrboda la giganta, que circunda al mundo en sus vueltas y volutas: en el día de Ragnarök saldrá del mar y se enfrentará a Thor.
  • En el hinduismo, Shesha es el dios serpiente, la serpiente del mundo, uno de los seres primigenios de la creación. En la India rural se considera a las serpientes capaces de controlar el tiempo.
  • Y es Kundalini, enroscada 3 veces y 1/2 en el muladhara, íntima y durmiente energía divina en potencia, de muchas doctrinas.
  • «Una serpiente de enorme tamaño inusualmente poderosa, en muchos casos creativa, en otros peligrosa, está asociada estrechamente con los arco iris, la lluvia, los ríos, y las pozas de agua profundas». Es la Serpiente Arco Iris con un montón de nombres, en Australia.
  • Es Bai Suzhen-Bainiangzi, la serpiente blanca de Hangzhou.
  • Yamata-no-Orochi, gran serpiente dividida en ocho japonesa.
  • La serpiente es el viento mismo, pasando entre las formas del silbato en la estación del xiurell mallorquina, dice Robert Graves.
  • El viejo poeta galés Cynddelw pide al dios del año que aparezca, en invierno, como una serpiente de muchas cabezas.
  • La secta de los ofitas, en Frigia, empecinada en que dios es un simple usurpador del reino de la Serpiente Sabia, la Ungida.
  • Angita, Angitia o Anguita, quizá hermana de Circe, o ella misma, o Medea huída de Atenas. La diosa serpiente de los marsos, enseña a sus hijos cómo amansarlas: la festa dei Serpari  y su fecha nos la recuerdan.
  • Una serpiente culebrea entre la hierba y, obligando a sacar instintivamente la espada a un oficial del estado mayor de Mordred, desencadena la batalla de Camlann, la última batalla de Arturo, el rey que fue y será…
  • Y es Melusina, madre de dinastías, serpiente las noches de cada sábado, y fuente y Ninfa; reflejo de Telfusa Ninfa, fuente y lugar, y de Pitón, nacida del lodo del Diluvio.
  • «Nadie sabe si soy pescado o carne» «Soy una serpiente, soy un druida», proclama Taliesin, el de la ‘frente radiante’, en el Llyfr Taliesin galés.
  • Y es también el cuélebre, de ojos de ascua, que custodia a las xanas y vigila los tesoros ocultos en Cantabria, y en Asturias.

«Entre los símbolos de la sombra, están la serpiente y el dragón, guardando la entrada a una cueva o un lago: el inconsciente colectivo.»  «Si se toma el símbolo en su sentido más profundo, la sombra es la cola de saurio invisible que el hombre todavía arrastra tras de sí. Amputada con cuidado, se convierte en la serpiente de curación de los misterios.» Nos dice Jung en La integración de la personalidad, justificando tradiciones olvidadas.

Según otras resonancias aún en la memoria humana, sólo y nada más que para Eva, la mujer Madre de Humanos, y sólo y nada más que de esa boca de colmillos venenosos y lengua bífida puede salir siseando la peligrosa pregunta origen de todos los males humanos: Quidni? Por qué no?

Parte posterior de cabeza humana en Gobekli Tepe (ca. 11.600 años). Museo de Sanliurfa. Foto: V. J. Musi

 

 

⪼ Génesis, 3:5

⪼ Borges, El libro de los seres imaginarios

⪼ Gilgamesh y el sauce

⪼ Epopeya de Gilgamesh, 290

⪼ Ovidio – Metamorfosis

⪼ Libro del Éxodo

⪼ Robert Graves, Los mitos griegos, 1.a y 1.b

⪼ Robert Graves, La diosa blanca

⪼ Libro del Éxodo

⪼ Llyfr Taliesin («Libro de Taliesin»)

⪼ Radcliffe-Brown (1926)

⪼ Roberto Calasso – La locura que viene de las ninfas

⪼ T. H. White – El libro de Merlin

 

 

 

 

Ouroboros, siglo IV

Claudio Claudiano durante su vida, transcurrida de 370 a 405, es el poeta y panegirista oficial de las cortes del emperador romano occidental Honorio y del regente y general de origen vándalo Estilicón. Nacido probablemente en Canopo y llegado de Alejandría, Claudiano muestra en este fragmento de su De Consulatu Stilichonis  una visión influida por la idea egipcia del viaje nocturno del sol, y asocia el Ouróboros con las ideas de Naturacon el Anciano de los Días, con los diversos metales y con el mito de las edades de la humanidad del que empieza hablando Hesíodo en Los Trabajos y los Días, y retoman posteriormente Platón y Ovidio.

«En un espacio remoto, impenetrable al espíritu humano, y casi

inaccesible a los dioses, está enterrada la fuente antigua de las

edades, la caverna de la eternidad inmensa, en cuyo vasto seno

está la cuna y la tumba de los siglos;

una serpiente abraza sus contornos; su diente roe en silencio; un azul

eterno embellece sus escamas; devora su cola replegada sobre su cabeza;

y, de un movimiento insensible, gira eternamente sobre sí misma.

En el umbral, sentada, guardiana venerable, la Natura, bella a pesar

de sus años; y las almas revolotean suspendidas alrededor de sus miembros.

Un venerable anciano dicta aquí sus leyes, guía la armonía de los astros,

fija su marcha y su reposo, y, por decretos inmutables, dispensa vida o muerte.

Marca lo que la marcha incierta de Marte, la de Júpiter, la rapidez de la Luna,

y la lentitud de Saturno dispensan al mundo; cuánto tiempo vagan sobre un

cielo sereno la diosa de Cytera y el dios de Cylene, compañero del Sol.

Febo se detiene a la entrada de esta caverna: la Natura avanza a su encuentro,

a pesar de su vejez, inclina sus cabellos blancos ante los espléndidos rayos del dios.

De pronto, los cerrojos se deslizan, las puertas se abren y desvelan el misterioso

santuario del Tiempo. Allí reposan, en espacios separados, los siglos, figurados en

diversos metales: aquí reunidas las edades de bronce, allá rigen los siglos de

hierro; más adelante los siglos de plata resplandecen; y, en la parte más bella de

esta casa, rojizo era el grupo de años de oro, que rara vez se ven sobre la tierra…»

 

De Consulatu Stilichonis (425-450) – Claudius Claudianus s. IV – V

 

Ouroboros I

Esta serpiente que se come su propia cola (‘oura’ = cola y ‘boros’ = comer, aunque no faltan otras interpretaciones) es un símbolo que siempre nos resulta extrañamente familiar. Carl Jung se refiere a ella como ‘un arquetipo que se abre camino en la mente humana, una y otra vez y de diversas maneras.’ Quienes empezaron a representarlo, hace tanto tiempo que quedó bien impreso en el inconsciente colectivo, habían observado, sin duda, la forma –cómo se ve aquí…- en que las serpientes se desprenden de su piel para renovarla, y encontraron ahí la perfecta imagen de unidad-un solo trazo-ciclo-ser-unión-principio y final-vida alimentándose a sí misma-continuidad…

En los últimos 3000 años, se encuentran ouroboros por todo el mundo. No sólo en Egipto, en Grecia, por todo el Mediterráneo y en la mitología nórdica; resulta muy curioso comprobar cómo otras varias culturas separadas histórica y geográficamente -mayas, aztecas y otros pueblos indígenas de América. India, China, Japón…- , exhiben este mismo símbolo sin apenas variaciones y con la misma relevancia. Las conexiones son llamativas, como en el caso de la representación que hace del ouroboros la alquimista Cleopatra en su Chrysopoeia, cerca del III adC: la mitad coloreada en negro, para aludir a la noche, la tierra negra de los alquimistas y las necesarias fuerzas destructivas de la Naturaleza (yin), y la otra mitad de blanco, el día, el cielo, la luz y las energías generadoras (yang), como unión de los opuestos, y en interesante analogía con el Yin-Yang del taoísmo chino.

Ouroboros en la Chrysopoiea de Cleopatra

El ouroboros encierra a veces las palabras griegas εν το παν, ‘en to pan’ = ‘uno en todo’ o ‘todo es uno’, y es ‘el tiempo, largo y ondeante’ , según Artemidoro de Éfeso en su ‘Interpretación de los sueños’. A veces es un dragón alado, otras parece más un gusano, y puede ser dos serpientes entrelazadas…. En sueños inspiró a Kekulé la estructura molecular cíclica del benceno, inyecta la vida en la muerte y la muerte en la vida, es el regreso a la integridad, la regeneración cíclica, el eterno retorno, el renacimiento. Y también es el ‘mar que rodea el mundo’ , ‘la pescadilla que se muerde la cola‘ y puede que hasta aquel símbolo que aprendimos en clase de mates∞∞∞

Arrow
Arrow
ArrowArrow
Slider
Aión, como acción perfecta con principio y fin en sí misma, sin límites, plena, que siempre está.
La imagen principal es High Speed Water Shooting por Shinichi Maruyama

Estoy pensando…


…Que las personas, las cosas, las situaciones y los ambientes siempre regresan; y que esto no es un enigma sin solución, es una certeza.

En los años setenta -¡qué lejano y repetido parece el siglo XX!- Samuel Beckett escribe:

Lo que los ojos / de bueno / no vieron bien / los dedos dejaron / de bien hilar / agárralo bien / los dedos los ojos / vuelve lo bueno / mucho mejor

 Y estas palabras siempre vuelven. Todo vuelve siempre y mucho, mucho mejor. Que no se nos olvide.

Uróboros