Fechar mitos

Deucalión -«marinero del vino nuevo»- deja a su padre encadenado a su roca del Cáucaso y vuelve a toda prisa a Ftía… Debe construir un arca de forma de media luna con madera de rumorosa acacia, abastecerla lo mejor posible para la pelirroja Pirra y para él, y rápido: Zeus está disgustado con Licaón y sus hijos, con su dieta bárbara y antinatural, ya sopla cada vez más fuerte el Viento Sur y empieza a llover. Comienza el Diluvio… Estamos en el año 1527 a.C., y puede que hasta sea el mes de abril.

La Crónica de Paros, una cronología griega tallada en una estela del famoso mármol local, al parecer en 264-263 a.C., precisa el año del Diluvio, y más:

➼ Hallazgo en el monte Berecinto -o en el Ida, frigio o cretense-, de una extraña piedra azulada… Fuego del cielo. Los Dáctilos -sin duda el 3º- acaban de descubrir el hierro. Al tiempo, Minos redacta leyes que luego copiará Licurgo, con el sabor de la poción contra el  hechizo genital preparada por Circe y proporcionada por Procris, aún en la boca… Es el año 1463 a.C.

➼ Reinado de Teseo en Atenas, donde funda la democracia: 1259 a.C.

➼ Desde 1217 a 1208 se prolonga la guerra de Troya: su toma y saqueo se corresponde con el 5 de junio.

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A partir de las afirmaciones de Apolodoro el cronista, y, de acuerdo con Eusebio de Cesárea, Clemente de Alejandría mantiene que entre el reinado de Heracles en Argos y su deificación transcurren 36 años; de ahí, el colaborador de Wikipedia calcula:

➼ que el pobre Lino gastaba su paciencia tratando de enseñar a Heracles a tocar la lira en el 1264 a.C.

➼ que el gran héroe subía a su pira de madera de encina en el monte Eta, “aproximadamente en 1226 a.C.”, un 12 de octubre

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El principio del tiempo se produce al anochecer del sábado 22 de octubre de 4004 a.C, según Ussher, arzobispo de Armagh. «Este principio, de acuerdo con nuestra Cronología, fue hacia la entrada de la noche antes del día 23 de octubre…» Por el Cielo y la Tierra empieza la creación. James Ussher (1581-1656) dedica mucho tiempo de su vida y todos sus conocimientos, que no son pocos,  a establecer con precisión…

➼ la fecha en que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso: un lunes (¡!), el 10 de noviembre de 4004 a.C.

➼ el fin del Diluvio universal, el miércoles 5 de mayo de 2348 a.C. , o el Éxodo de Egipto en 1491 a.C., pero no sólo eso. Sus ‘The Annals’ suponen una titánica “tentativa de síntesis cronológica completa de todo el saber histórico conocido, bíblico y clásico”. No era el único en su tiempo que lo intentaba: Brahe, Kepler… Incluso Newton realizó cálculos sobre el juicio final, según los cuales, no llegará antes del año 2060

«El problema es éste: ¿dónde termina la mitología y dónde comienza la historia?» señala Claude Lévi-Strauss, en Mito y Significado. Tiempo cíclico, tiempo lineal, tiempo social, tiempo histórico. Quizá tiene razón cuando piensa que, en nuestros días, la historia sustituye a la mitología y cumple la misma función.

 

Robert Graves – Los Mitos Griegos I – 38.3; 53; 89

Colaboradores de Wikipedia. Heracles [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2019 [fecha de consulta: 15 de mayo del 2019]

Claude Lévi-Strauss – Mito y significado

https://archive.org/details/AnnalsOfTheWorld/page/n3

http://www.stephenjaygould.org/library/gould_house-ussher.html

Imágenes: Heracles en la pira – Domenico Maria Caneti – Museo Nacional del Prado

War scene with ancient city, warriors and wooden horse. 3D illustration – Melkor3D – Shutterstock

Un relieve en Sición

En el ágora de Sición, el zaguán de la casa del famoso Lisipo, escultor y retratista oficial en bronce de Alejandro Magno, reformador de los cánones y gran innovador. La estatua en bronce de Kairós, con alas, balanza, flequillo… en equilibrio, parece en movimiento, en las tres dimensiones del espacio. A sus pies, también en bronce, dicen que está en relieve el siguiente epigrama de Posidipo:

«¿Quién y de dónde es el escultor? De Sición.

¿Y su nombre? Lisipo.

Y tú, ¿quién eres? La Ocasión, que todo lo somete.

¿Por qué vas de puntillas? Es que siempre voy corriendo.

Y, ¿por qué tienes ese par de alas en los pies? Yo vuelo con el viento.

¿Y por qué llevas esa navaja en la mano derecha? Como señal para los hombres de que soy más cortante que cualquier filo afilado.

¿Y el cabello sobre los ojos? Para que por él me enganche quien salga a mi encuentro.

Y, ¿por qué, en nombre del cielo, está calva tu cabeza por detrás? Porque una vez he pasado con mis pies alados, nadie puede, por mucho que lo desee, agarrarme por la espalda.

Y, ¿por qué te ha esculpido el artista? Por tu bien, extraño, y él me ha situado en este atrio como lección.»

Si es Lisipo el primero en representar a Kairós –una idea, la ocasión, un concepto filosófico al que dota de expresión plástica y atributos de significado que luego influyen poderosamente y casi sin variación hasta hoy- o si es Fidias mucho antes; si el primero en componer sobre Kairós es Posidipo o si se le adelanta en más de un siglo con un himno Ion de Quíos, igual nos da aquí: para ser perdido cualquier momento del tiempo es bueno, incluso este Kairós. Por allí veo alejarse esa nuca calva… 😉

También en música, el epigrama cantado a capella por el Ensemble del Teatro Massimo Bellini di Catania.

 

Anthologia Graeca, XVI, 275

Andrea Alciati, Emblemas – CXXI, In occasionem

Vuelta al mito

Tú y yo sabemos qué es un mito, sin necesidad de definiciones. Un mito susurra a nuestra preciosa intuición de manera universal y diversa a la vez; a veces llega a convertirse en un dedo de gigante que apunta ahí donde más nos duele; puede que responda a las preguntas difíciles, pero su mensaje nunca es el mismo para ti y para mí. Los mitos están tejidos de condición humana y ribetean con precisión las profundidades de nuestra naturaleza: esquemas congénitos, imágenes primordiales heredadas que nos anudan a este colectivo medio chalado que nos contiene como especie; nacen con cada uno de nosotros y trascienden espacio y Tiempo.

Entramando símbolos que actúan desde nuestro subconsciente, el mito nos devuelve a los ciclos de la Tierra, a nuestro principio y fundamento primero y transcurre siempre en un Tiempo sagrado, allí en los orígenes de todo, un Tiempo primigenio en suspenso, una realidad dentro de la realidad en la que te haces y existes y es siempre infinitamente recuperable… Nos hace mucha falta, inmersos como estamos en esta cultura visual relativista, cada vez más ajena y desdeñosa del verdadero poder de la palabra: sin mito siento que camino sin rumbo, sin perspectiva de lo que soy, sin sentido ni origen, perdemos nuestra base; despojados, ya no tenemos a dónde regresar

Pero, tranquilidad, que en nuestra compleja sociedad actual, urbana, tecnológica y frenética, siguen escondidos los mitos de siempre.

A ver si acertamos a dar con esa puerta invisible que nos adentra en el siempre-aquí del mito.

Imagen: terrapapers.com