Un relieve en Sición

En el ágora de Sición, el zaguán de la casa del famoso Lisipo, escultor y retratista oficial en bronce de Alejandro Magno, reformador de los cánones y gran innovador. La estatua en bronce de Kairós, con alas, balanza, flequillo… en equilibrio, parece en movimiento, en las tres dimensiones del espacio. A sus pies, también en bronce, dicen que está en relieve el siguiente epigrama de Posidipo:

«¿Quién y de dónde es el escultor? De Sición.

¿Y su nombre? Lisipo.

Y tú, ¿quién eres? La Ocasión, que todo lo somete.

¿Por qué vas de puntillas? Es que siempre voy corriendo.

Y, ¿por qué tienes ese par de alas en los pies? Yo vuelo con el viento.

¿Y por qué llevas esa navaja en la mano derecha? Como señal para los hombres de que soy más cortante que cualquier filo afilado.

¿Y el cabello sobre los ojos? Para que por él me enganche quien salga a mi encuentro.

Y, ¿por qué, en nombre del cielo, está calva tu cabeza por detrás? Porque una vez he pasado con mis pies alados, nadie puede, por mucho que lo desee, agarrarme por la espalda.

Y, ¿por qué te ha esculpido el artista? Por tu bien, extraño, y él me ha situado en este atrio como lección.»

Si es Lisipo el primero en representar a Kairós –una idea, la ocasión, un concepto filosófico al que dota de expresión plástica y atributos de significado que luego influyen poderosamente y casi sin variación hasta hoy- o si es Fidias mucho antes; si el primero en componer sobre Kairós es Posidipo o si se le adelanta en más de un siglo con un himno Ion de Quíos, igual nos da aquí: para ser perdido cualquier momento del tiempo es bueno, incluso este Kairós. Por allí veo alejarse esa nuca calva… 😉

También en música, el epigrama cantado a capella por el Ensemble del Teatro Massimo Bellini di Catania.

 

Anthologia Graeca, XVI, 275

Andrea Alciati, Emblemas – CXXI, In occasionem

Vuelta al mito

Tú y yo sabemos qué es un mito, sin necesidad de definiciones. Un mito susurra a nuestra preciosa intuición de manera universal y diversa a la vez; a veces llega a convertirse en un dedo de gigante que apunta ahí donde más nos duele; puede que responda a las preguntas difíciles, pero su mensaje nunca es el mismo para ti y para mí. Los mitos están tejidos de condición humana y ribetean con precisión las profundidades de nuestra naturaleza: esquemas congénitos, imágenes primordiales heredadas que nos anudan a este colectivo medio chalado que nos contiene como especie; nacen con cada uno de nosotros y trascienden espacio y Tiempo.

Entramando símbolos que actúan desde nuestro subconsciente, el mito nos devuelve a los ciclos de la Tierra, a nuestro principio y fundamento primero y transcurre siempre en un Tiempo sagrado, allí en los orígenes de todo, un Tiempo primigenio en suspenso, una realidad dentro de la realidad en la que te haces y existes y es siempre infinitamente recuperable… Nos hace mucha falta, inmersos como estamos en esta cultura visual relativista, cada vez más ajena y desdeñosa del verdadero poder de la palabra: sin mito siento que camino sin rumbo, sin perspectiva de lo que soy, sin sentido ni origen, perdemos nuestra base; despojados, ya no tenemos a dónde regresar

Pero, tranquilidad, que en nuestra compleja sociedad actual, urbana, tecnológica y frenética, siguen escondidos los mitos de siempre.

A ver si acertamos a dar con esa puerta invisible que nos adentra en el siempre-aquí del mito.

φωτογραφία Eos Aurora