Afinar con Eva

 

– No me digas que no has oído hablar de la «frecuencia Goebbles»…

En una tarde de un verano, sentadas a la sombra, Eva me mira con cara de mala, bebe un trago de cerveza y se ríe al ver cómo me quedo; se calza uno de sus pares de gafas y, mientras busca en su móvil, me explica. Resulta que se dice por ahí que el tremebundo ministro de propaganda nazi fue quien inspiró e impulsó el cambio al actual estándar de afinación con la=440Hz.

– Ah. ¿Y cómo se afinaba antes?

– ¡Aquí está! Antes… -lee- en la=432Hz, ‘el estándar universal, el punto de balance sónico de la naturaleza y del universo.’  Ese cambio de afinación a la actual ‘genera una frecuencia inarmónica con el planeta y con el organismo humano…’

– :-O :-/

Me deja de piedra. La música que hemos oído desde antes de nacer, ¿toda ‘contaminada’ de malas vibraciones? ¡Qué siniestro*! No sé. Habrá que mirar…

Afinar en la=440Hz (o 432 o 444, o en la frecuencia que sea) no es más que conseguir una vibración de 440 (o en 432, o lo que sea) veces por segundo, en la cuerda de la guitarra que hemos convenido que sea la, o sea la . Las demás van en consonancia. Esta convención es necesaria.

  • La=432… ¿estándar universal? ¿Universal del universo o universalque es común a todos, sin excepción’?
    1. Si lo primero, ¿quién nos demuestra que 432 es la ‘vibración natural del universo’, y cómo? Hay una tal resonancia Schumann, un fenómeno predicho matemáticamente por el susodicho y observado por Tesla, que se da en la banda de frecuencias más bajas de la Tierra, cuando hay relámpagos; pero ni exacta, ni invariable. Quizá al dr. Frankestein le vino bien para dar vida a su criatura, pero a nosotras… En la naturaleza no existen las tonalidades absolutas.
    2. Tampoco 432 ha sido nunca común… Parece que la música antigua se interpretaba en rangos cercanos al 415; eso es casi un semitono por debajo de ese estándar universal. La música tradicional siempre ha afinado de oído, dependiendo de los instrumentos -cuyas cuerdas, en su caso, muchas veces de tripas de gato, animalejo 🙀 , es mejor no romper- y de las tesituras de las voces que cantan: mejor no forzar. Mozart prefiere la afinación en 422 Hz; dos diapasones de Haendel están afinados en 422’5 Hz y 409 Hz. El órgano de Trinity College estaba en 309 Hz y el de Westminster en 422,5. Y, ¿qué habría dicho Bach si, en Leipzig, con su órgano afinado en ¡la=480! le hubieran venido con éstas? Él lo mismo hacía maravillas en 480, que en 466, o en 415. Vamos, que la afinación jamás ha estado fijada en 432, que la 432 nunca ha sido un estándar; las afinaciones han rondado casi cualquiera entre 400 y 480 Hz, y además no han faltado las que iban por encima y por debajo… Se valoraba la diversidad, aún no había motivos para unificar.
  • La técnica de fabricación de instrumentos y las salas de conciertos evolucionaban; en cierto momento, las orquestas compiten entre sí por toda Europa en busca del sonido más brillante. Parece que Verdi, en 1874, escribió que «sería mejor para las orquestas», pero lo más que se acercó fue con su Requiem, a 435. Desde luego, la densidad del medio y la temperatura influyen en la propagación de las ondas, por tanto, las condiciones de las salas determinan la afinación de los instrumentos.
  • Tampoco es posible saber quién ha metido al dichoso Herr Goebbels en todo esto. Dos industrias nuevas, la radiofónica, que solicitaba sin parar un estándar por cuestiones técnicas, y la industria musical americana adoptaron este la=440 Hz, fijado en 1939: es la norma ISO-16. Pero no es una ley: cada orquesta, cada banda, cada cual afina como mejor le parece; depende del instrumento, del momento, del ánimo, de lo que vaya a tocar y con quién.
  • Esta polémica con las afinaciones es un poco elitista y, para la mayoría de los mortales oyentes, puramente teórica; a no ser que goces de «oído absoluto«, no te será nada fácil distinguir una melodía en 440, de 432 o 444Hz.

Me parece que no llegamos a ninguna parte con todo esto… Eva y yo comentamos cómo nos rebela la idea de no poder ni disfrutar de la música sin tener que pensar que, incluso esto que llevamos tan dentro, tan indefinible y tan maravilloso, también deba ser objeto de dudas siniestras… Es el signo de los tiempos; y ya hemos estado perdiéndolos un rato: demasiado. Afinaremos como nos dé la gana y punto. Sabemos que nuestras guitarras están fabricadas para 440, y que siempre podemos bajarlas medio tono como Hendrix y Black Sabbath, o hasta re, si nos da por ahí… Vamos a por la guitarra, Eva.

Pasa el tiempo. Mi hermano me presenta a Adam Nealy, un profesional, que lo explica mucho mejor que yo. 👇🏼

*«…lo siniestro sería aquella suerte de espantoso que afecta las cosas conocidas y familiares desde tiempo atrás.» Sigmund Freud – CIX. Lo siniestro – 1919

Si alguien quiere dedicar más tiempo:

⫸ http://www.the-compound.org/writing/classicaltuning.pdf

⫸ https://www.britannica.com/art/tuning-and-temperament

⫸ http://www.sinfoniavirtual.com/revista/031/nazis_afinacion.php

⫸ https://acousticengineering.wordpress.com/2013/12/13/pitch-shifting-to-432-hz-doesnt-improve-music/?hc_location=ufi

 

Guitarra

 

Ya se representan instrumentos de cuerda, con caja, mástil. clavijero o pala y cuerdas en bajorrelieves del antiguo Egipto y asirios e hititas de Alaça Hüyük, antes del 1000 a.C.. Así que parece que, con el tiempo, este tipo de instrumentos, con el nombre de kithára o kettarah, habrían llegado a Grecia, como kithára, para pasar a España, a través del Imperio Romano y, con el nombre de chitara, alrededor del siglo III; o quizá más tarde, la qīṯārah de los árabes… o quizá el instrumento y las palabras confluyen. No sería la primera ni la última vez.

En cualquier caso, las raíces sánscritas guit, que produce guitá «canción» (Bhagavad-guitá, la ‘canción de Dios’), y tar (como en el sitar hindú) que significa «cabo, «cuerda» o » acorde», podrían perfectamente formar la palabra guitarra.

Como curiosidad, cotilleando un poco más en el diccionario de la RAE, encuentro «guita» como «cuerda»…

Me encantarían opiniones y correcciones.

 

RAE
Wikipedia
Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española

Construcción de la primera guitarra

«…transponiendo el umbral de la cueva de elevado techo. Allí
encontró una tortuga y con ella adquirió un inmenso tesoro.»

En el cuarto día del mes, al alba, Maya, la mayor de las 7 Pléyades, ha dado a luz a Hermes; ahora es mediodía y, mientras ella, poco a poco hila su copo de oro, oye a su hijo, a la entrada de la cueva…

– … ‘¿de dónde vienes, hermoso juguete, pintada concha, tortuga que vives en la montaña?.’..

Ni siquiera balbucea un poquito este recién nacido prodigio envuelto en sus pañales, y Maya se admira mientras lo ve entrar con decisión, levantando la tortuga en sus pequeñas manos; así que aparta la rueca y se acerca a mirar. En seguida empieza el procedimiento:

  • Hermes pincha con un cincel de hierro gris y vacía ‘el meollo’ de la tortuga.
  • Con su tierno ceño fruncido, concentrada la mirada como un rayo en su tarea, poniendo todo su cuidado en ‘que fuesen simultáneas la palabra y su acción, hábilmente mide y corta cañas, con ellas atraviesa el dorso del caparazón, y las fija a las distancias convenientes.
  • Envuelve en una piel de buey, coloca con destreza dos brazos ajustados al puente, extiende 7 cuerdas de tripa de oveja, y las afina 

Cuerda a cuerda, con el plectro, el artesano va probando: ‘al toque de su mano, la cítara sonó prodigiosamente y el dios acompañaba con su hermoso canto, practicando la improvisación…’  y canta a su padre Zeus y, en especial a Maya, su rutilante madre y a toda su estirpe, a sus espléndidas moradas y riquezas en Cilene… «Cantaba, pues, estas cosas, pero revolvía otras en su ánimo.»  Maya, volviendo a su rueca, intrigada, se detiene un segundo a mirar al bebé que ‘pronto fue a dejar en la sagrada cuna la hueca cítara...’

Astuto, ingenioso hasta la ocurrencia, pico de oro -debe estar pensando Maya en su divina mente-, hechicero, simulador, confabulador, marrullero y además vagabundo, me parece este crío, mi dulce taimado, y que será ‘la pesadilla de mortales hombres y dioses inmortales’… pero con qué encanto ha sido el primero en hacer cantar a la tortuga…

 

Fuente: Himnos Homéricos – Himno a Hermes
Imagen: Cítara en casa de Marco Lucrecio Fronto, en Pompeya