Estoy pensando…

…¿por qué las cosas SE rompen?

Sí, claro que lo he oído: escacharre en la cocina. Voy. La fuente azul de Pastrana. Mi cuñado, con cara de no haber roto nada ni remotamente parecido en toda su vida, desvía la mirada hacia el cable de portátil, sobre la mesa y, más compungida, al suelo, a los trozos del pobre plato azul, el dichoso responsable: «se ha roto…» dice. Y no me extraña, ese plato grande de cerámica, azul oscuro y brillante, con guirnaldas rodeando una gran calavera plateada en el centro… ¿qué podíamos esperar de él, el muy desvergonzado? Y no es el único.

Me pregunto por qué las cosas SE rompen. Y cómo esta infantil falta de asunción de la responsabilidad es tan descarada en nuestra lengua española; como un pase torero, trata de desviar la atención del primer impulso con esta cobarde construcción reflexiva y elusiva. «Romperse» es un «verbo intransitivo de cambio de estado» o «verbo medio pronominal». «La voz media se aplica tradicionalmente a los verbos intransitivos que designan cambios de estado, así como procesos experimentados por algún sujeto que no ejerce el control directo sobre ellos.» Vale.

‘Las cosas rotas, las cosas que nadie rompe, pero se rompieron’ , que decía Pablo Neruda… Mientras, se me han pasado las ganas de matar a mi cuñado y eso está bien. Me gustaba ese plato, hace tiempo que me lo regalaron en una Feria Apícola. Ahora está hecho cachitos y, con ellos, de paso, la escoba se lleva todo rastro de responsabilidad. Luego decimos. Es el poder de las palabras.

Fractal, donde quieras mirar

Dice Mandelbrot que “en el mundo, básicamente, hay fracturación” y que “pocas cosas son perfectamente lisas.” Si nos fijamos mejor en los bordes y en la textura de las cosas que nos rodean, a menudo nos encontramos con formas en las que cada parte es similar al todo, aunque más pequeña. Mandelbrot se interesa por los patrones que rigen la rugosidad y la fracturación, y, en concreto, con ese afán de comparar y calibrar todo tan propio de la especie humana, por el problema de su medición. ¿Cómo medimos la superficie de esa recursiva col o las recortadas costas que rodean un lago? Cuanto más de cerca medimos, más aumenta su longitud… Él descubre que se pueden medir mediante números no enteros.

A partir de números reales, o imaginarios, o complejos, ayudándose de los primeros ordenadores IBM -donde trabajó desde 1958 y durante 35 años-, Mandelbrot llega a elegantes ecuaciones sencillas que producen formas de una complejidad fascinante.

Estas formas, los fractales son, como observa su descubridor, naturales y, por tanto, más fáciles de captar por la mente humana que los objetos de geometría euclidiana:

Las nubes no son esferas, las montañas no son conos, las costas no son círculos, las cortezas de los árboles no son lisas ni los relámpagos viajan en línea recta….” *

Refiriéndose a la palabra “fractal”, Mandelbrot recuerda:

La acuñé yo (…) Quería recoger la impresión de una piedra que golpea y se fractura. De este “fractus” en latín surgió fractal. La terminación se debió a que quería que funcionara en inglés y en francés.”

La irregularidad y la fracturación son norma en la naturaleza, y Mandelbrot encontró sus matemáticas y les dio nombre.

El fractal pone ante nuestros ojos cómo la naturaleza se despliega desde lo más simple hasta lo infinitamente complejo creando belleza como expresión del número….

 

➱ Benoît Mandelbrot – Los fractales y el arte de la fracturación  – TEDx ➱http://bit.ly/2sNd3aV

➱*Benoît Mandelbrot – Introduction to the Fractal Geometry of Nature