El pájaro simboliza la liberación del espíritu de sus vínculos a la tierra, así como la serpiente simboliza el vínculo con la misma.

El poder del mito – Joseph Campbell

La serpiente alada

  • Es Nut, la diosa creadora, personificación del cielo, la «Grande que alumbró a los dioses», madre de Ra, de Isis, Osiris, Set y Neftis… En los sarcófagos es representada con las alas extendidas en señal de protección. En el Libro de lo que se encuentra en la Duat, se narra el viaje nocturno de Ra, el dios del sol, antes de renacer con el alba del vientre de su madre Nut, a la que se representa como serpiente alada: Ella provoca el ascenso ante Ra. Es Ella la que conduce al Gran Dios a la Puerta del Horizonte Oriental.
  • Uadjet, «señora del cielo», «señora del miedo», representada como una cobra, es la diosa protectora del Bajo Egipto; como lo era del Alto Egipto Nebjet, con apariencia de buitre blanco. Ambas, Nebty, «Las Dos Damas», en forma de cobra alada, protectoras del faraón -desde su corona, el ureo- y, por tanto, de Egipto.
  • Apolo, agradecido a Hermes porque le ha regalado la cítara, pero, sobre todo, porque le ha prometido no robarle, le regala la hermosísima varita de la felicidad y de la riqueza con la cual más tarde separa dos serpientes en conflicto. Es el Caduceo de serpientes y alas.
  • Los yinn de la mitología árabe preislámica, entidades sobrenaturales, irrumpen en la vida y causan enfermedades o males y son a la vez protectores a los que conviene respetar. Aparecen, entre otras mil formas, como remolinos de arena en el desierto y como serpientes aladas.
  • Amaru es una deidad de los Andes, con aspecto de serpiente alada, ojos cristalinos, cabeza de llama y cola de pez, que encarna la sabiduría. Se dice que todo lo que compone la vida está escrito en las escamas de Amaru. Como serpiente voladora es símbolo de los rayos que unen cielo y tierra… como Kukulkán o Quetzalcoatl.
  • Quetzalcoatl, en nahuatl “serpiente emplumada”, dios de la luz, la fertilidad y el conocimiento, asociado a Venus, representa la dualidad del ser humano; su cuerpo es de serpiente de la tierra con alas de espíritu capaz de elevarse. También Kukulkán es una serpiente con alas con cabeza de jaguar y rostro de dios. Desciende por la escalinata de Chichén Itzá por efectos de luz y sombra cada equinoccio. Ambos se identifican entre sí, como otros varios dioses mesoamericanos y con una deidad muy anterior.  

La serpiente alada es lo que vemos, simplemente dos en uno: Nut que une con su cuerpo dos mundos; Nebty doble en la frente del faraón; serpientes de la tierra y alas en los pies de Hermes, siempre trabajando -también- como psicopompo. Como serpientes que ascienden hacia el cielo de la arena del desierto árabe siempre ambivalentes, o fuego arrasador y agua de riego y rayo que unen cielo y tierra en América, resultan sospechosamente parecidas a los innumerables dragones orientales, japoneses que no necesitan alas para volar, o chinos con poder sobre las aguas y el tiempo

Persiguiendo a esta serpiente voladora convertida en dragón, completamos el giro… Al parecer, un pasaje de una teogonía órfica de Jerónimo y Helánico, de finales de la época helenística, dice: El tercer principio después de estos se originó de ellos, digo, del agua y de la tierra, y fue un dragón dotado por naturaleza de cabezas añadidas, una de toro y otra de león y en medio de ellas el rostro de un dios. Sobre sus hombros tenía alas y se llamaba Tiempo desconocedor de la vejez y Heracles”.

¿Qué nos pasa a los humanos en la cabeza? :-/



El Libro de las Puertas – Décima división

Himnos homéricos, 526

Teogonía de Jerónimo y Helánico – fragmento 3

Imagen: Claudio Aeliano (174-235 dne) – De Natura Animalium



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