Claudio Claudiano durante su vida, transcurrida de 370 a 405, es el poeta y panegirista oficial de las cortes del emperador romano occidental Honorio y del regente y general de origen vándalo Estilicón. Nacido probablemente en Canopo y llegado de Alejandría, Claudiano muestra en este fragmento de su De Consulatu Stilichonis  una visión influida por la idea egipcia del viaje nocturno del sol, y asocia el Ouróboros con las ideas de Naturacon el Anciano de los Días, con los diversos metales y con el mito de las edades de la humanidad del que empieza hablando Hesíodo en Los Trabajos y los Días, y retoman posteriormente Platón y Ovidio.

«En un espacio remoto, impenetrable al espíritu humano, y casi

inaccesible a los dioses, está enterrada la fuente antigua de las

edades, la caverna de la eternidad inmensa, en cuyo vasto seno

está la cuna y la tumba de los siglos;

una serpiente abraza sus contornos; su diente roe en silencio; un azul

eterno embellece sus escamas; devora su cola replegada sobre su cabeza;

y, de un movimiento insensible, gira eternamente sobre sí misma.

En el umbral, sentada, guardiana venerable, la Natura, bella a pesar

de sus años; y las almas revolotean suspendidas alrededor de sus miembros.

Un venerable anciano dicta aquí sus leyes, guía la armonía de los astros,

fija su marcha y su reposo, y, por decretos inmutables, dispensa vida o muerte.

Marca lo que la marcha incierta de Marte, la de Júpiter, la rapidez de la Luna,

y la lentitud de Saturno dispensan al mundo; cuánto tiempo vagan sobre un

cielo sereno la diosa de Cytera y el dios de Cylene, compañero del Sol.

Febo se detiene a la entrada de esta caverna: la Natura avanza a su encuentro,

a pesar de su vejez, inclina sus cabellos blancos ante los espléndidos rayos del dios.

De pronto, los cerrojos se deslizan, las puertas se abren y desvelan el misterioso

santuario del Tiempo. Allí reposan, en espacios separados, los siglos, figurados en

diversos metales: aquí reunidas las edades de bronce, allá rigen los siglos de

hierro; más adelante los siglos de plata resplandecen; y, en la parte más bella de

esta casa, rojizo era el grupo de años de oro, que rara vez se ven sobre la tierra…»

 

De Consulatu Stilichonis (425-450) – Claudius Claudianus s. IV – V

 

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