Del latín occasio, -onis, palabra compuesta del prefijo ob-/o- que indica posición frontal, y el verbo cadere (caer, sobrevenir, suceder). Sería algo así como lo que nos “cae” de frente, o “nos viene de cara”. Justo en la frente le cae a Kairós el flequillo de donde agarrarlo bien.

Correas, en su Vocabulario -1627- recoge el refrán «la ocasión, asilla (cogedla) por el mechón’» y también «Pintaron los antiguos la ocasión (…) con todo el cabello de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la otra media de atrás rasa

Y Cervantes, en el Quijote (II, cap. 31), nos cuenta de Sancho «…y así, tomaba la ocasión por la melena en esto del regalarse cada y cuando que se le ofrecía.»

Solemos decir que «la ocasión la pintan calva» o «la ocasión no tiene pelos en la nuca«. También «… por los pelos.» O «cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.»

 

 

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