Sueño de palabras

‘El umbral, ¿no lo ves?’ Claro que lo veo, perfectamente, clarísimo voy a contestarme; veo palabras que son reales, ahora no soy más que la lógica aplastante del ambiente que crean,  palabras tangibles que contienen todo, qué descubrimiento. Pero ya está aquí ella… “Ahí llega nuestra maestra, la conciencia de la vigilia…” Cómo te resistes, no quieres salir de esa comprensión tan natural, sabes que el tiempo empieza otro día; quieres guardarte tu sueño intacto, es esencial, imprescindible esto que acabas de entender; y sabes que es frágil: esforzándote para no mover un solo músculo te aferras a esas últimas palabras, a su sentido, y el puente se desvanece, la puerta se cierra… Apenas queda la última palabra, ¿ves? Balbuceas, que se grabe en tus oídos, pero también la comprensión se diluye… y se pierde.

La conciencia de la vigilia me hace su primera advertencia: debo sorprenderme, esto era un sueño de palabras, de sonidos, de sílabas… ¿qué más? ¿Lo ves?

Freud comenta que no debe extrañarnos esa capacidad de la palabra para provocar y concentrar en sí el remolino del sueño: “La palabra, como punto de convergencia de múltiples representaciones, es, por decirlo así, un equívoco predestinado, y las neurosis (fobias, representaciones obsesivas) aprovechan, con igual buena voluntad que el sueño, las ventajas que la misma les ofrece para la condensación y el disfraz.”

Así que, vale, no me asombro. Sólo recuerdo que hay maneras de recordar los sueños. Me apunto averiguar cuáles son.  Porque si pudiera recordar las palabras del sueño, todo estaría resuelto para siempre.

¿Soñáis con palabras? ¿Las recordáis después ante la “maestra”?

 

 

Podemos imaginar que las cosas suceden de la forma siguiente. La conciencia del reposo se dice: Ahí viene nuestra maestra, la conciencia de la vigilia que tanto valor da a la razón, la lógica, etc. ¡De prisa! ¡Vamos a cogerlo todo y a ordenarlo como sea antes que llegue a tomar posesión de la escena!» Havelock Ellis citado por Freud en La Interpretación de los Sueños –  pág. 296

La Interpretación de los Sueños -Sigmund Freud -pág. 205

La imagen es un recorte de A portrait of Pablo Picasso with words from his pictures de Juan Osborne.

Sueños y tiempo

«En el sueño, simplemente soy. Vivo ‘actual’ en el eterno actual. Apenas sí hay un ‘más tarde’, y justo lo que es necesario de ‘antes’ para que pueda existir este ‘presente‘ que vivo, al que asisto.» Esto nos dice sobre el sueño y el tiempo en el sueño Henri Michaux, en Modos del dormido, modos del que despierta.

El ensayista y dramaturgo Hugo Hiriart en Sobre la naturaleza de los sueños nos hace notar:

….«Considerados desde la vigilia, los sueños son cortísimos, casi instantáneos. Pero cuando vivimos esta experiencia dormidos no tienen esta duración porque dormidos perdemos el sentido del tiempo. El sueño se desgrana, entonces, fuera del tiempo y pierde sentido preguntarnos por su duración. Dormidos, adentro de un sueño, un segundo es una eternidad, porque la eternidad no es mucho, muchísimo tiempo, sino ausencia de tiempo

Y «Los sueños representan para Jung un lenguaje coherente y tanto más rico aún por cuanto está libre de las leyes del tiempo y de la causalidad.» Declara el polifacético Mircea Eliade hablando sobre la integración de los opuestos y de su encuentro con Jung, en El vuelo mágico.

También María Zambrano, en su libro Los sueños y el tiempo, destaca esa privación del tiempo que se produce en sueños:  «El sujeto está en sueños privado de lo que el nacimiento da ante todo, aún antes que consciencia: tiempo, fluir temporal.»