Hay dos mujeres, Briseida, Criseida; hay dos mujeres, Brunilda y Crimilda. Y hay dos héroes, Aquiles y Sigfrido.

Ambas trofeo de guerra, ambas kallipárêos, ‘de hermosas mejillas’, Briseida y Criseida, hasta Tzetzes1 , casi resultan sólo diferenciables por el cambio de una letra al inicio de su nombre; y, curiosamente, es su calidad de insustituibles lo que desencadena el principio del fin de Troya y de Aquiles. No había de librarse de las funestas Parcas

Aunque ambas hermosas, Brunilda, rebelde valkiria de Odín, y Crimilda, sencilla princesa que vive feliz y segura pensando que puede evitar una desgracia, sólo se parecen en una cosa: tampoco ellas soportan sustituciones. Y Sigfrido es uno y único. Así comienza el desastre para Sigfrido, y para los burgundios. Y malas Nornas envían largas tristezas

La semejanza en el comienzo de esos nombres siempre me ha intrigado. Briseida Briseide Briseis, Criseida Criseide Criseis, Brunilda Brynhild Brünnhilde, Crimilda Krimhild Krümhilt… Es inútil rebuscar en esa maraña de lenguas muy dispares, entre arriesgados indicios indoeuropeos, las etimologías, tan resbaladizas. Quizá no haya más que pura coincidencia.

Y más semejanza. Briseida y Brunilda se van de mala gana2, con Agamenón y Gunther. Seguramente a Briseida no le hubiera importado poder amarrar y colgar de un clavo a Agamenón, como hace con Gunther Brunilda. Criseida, aunque Agamenón la prefiera a su legítima esposa Clitemnestra, vuelve a Crisa con su padre y recupera su libertad; pero Crimilda, que tras un sueño ha deseado vivir para siempre sin el amor, para que por ningún hombre pueda sentir la menor pena3, pierde la suya, junto con su tranquilidad y su vida. Hay diferencias.

Aquiles es un saqueador de ciudades4, un mirmidón – …los mirmidones, como carniceros lobos dotados de una fuerza inmensa…5– tesalio de Ftía, hijo de la inmortal preolímpica Tetis. Como Sigfrido es un guerrero errante recke, un guerrero lobo úlfhéðnar6; y su madre ha sido la reina Sisibe de España7. Se parecen los dos héroes, son invulnerables por sendos baños, en el caldero materno, en la sangre del dragón Fafner. Aquiles ha vencido a Pentesilea, la reina amazona hija de Ares; Sigfrido a la reina guerrera de Islandia, Brunilda, hija de Odín… Son diferentes: Aquiles entonces se enamora de la amazona; Sigfrido engaña a la valkiria con simulacros.

“… El simulacro es el lugar donde la ausencia subyuga”, nos dice Roberto Calasso. Sustituciones, simulacros, diferencias, parecidos fascinantes, sólo para saborear: cualquier especulación para explicárselo podría ser muy entretenida y sólo serviría para sumergirnos más y más en esos ecos del espacio-tiempo, laberintos de palabras donde todo resuena y cada salida es una entrada a nuevos artificios de contexto. Este es el terreno del mito; aquí dentro ya nada nos parece extraño. Sólo es útil la intuición: cuando no son las diferencias, son las semejanzas las que acaban destruyendo para que todo pueda volver a empezar.






  1.  Ioannes Tzetzes  – Antehomerica, 356-358
  2. Partieron los heraldos hacia las naves aqueas, y Briseida iba con ellos de mala gana. Aquiles rompió en llanto… Ilíada, Canto I -Peste-Cólera – 345
  3. El Cantar de los Nibelungos, Canto I – El sueño de Crimilda
  4. Durante los 9 años anteriores al momento de la Ilíada, Aquiles ha saqueado Lesbos, Focea, Colofón, Esmirna, Clazómenas, Cime, Egíalos, Tenos, Adramitio, Colona, Antandros, la Tebas Hipoplacia y, claro, la Lirneso dardania, donde se había refugiado Eneas y donde capturó a Briseida. En Robert Graves – La guerra de Troya
  5. Ilíada, XVI, 155
  6. Sigfrido es hijo de Siegmundo, último de la raza de los Guerreros Lobo descendientes de Odín, con resonancias en los fianna irlandeses, los hirpi sorani al norte de Roma, los licaónidas arcadios, en toda la Hispania celtíbera y más… pero eso es otra historia. Los hombres de Odin, tan locos como perros o lobos, mordían sus escudos y eran fuertes como osos o bueyes salvajes… Saga Ynglinga – Snorri Sturluson (1179-1241)
  7. Þiðrekssaga o Leyenda de Teodorico

Roberto Calasso – Las bodas de Cadmo y Harmonía

Saga Volsunga

Los Eddas


Imagen: Cari Otto Czeschka, ilustraciones de la edición de El Cantar de los Nibelungos – Keim & Czeschka, 1909 – The Vienna Secession

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